La Pequeña Nube está andando por la orilla de la playa. Es de noche y ha decidido que es el sitio y el momento perfecto para pensar.
Lleva las chanclas en la mano y un vestido blanco que le llega hasta los tobillos y encima una sudadera con capucha.
Le gusta sentir el agua del mar en los pies.
En San Sebastián el agua del Cantábrico está muy fria, pero esta calita parece que invita a probarla.
Y por allí anda la Pequeña Nube, pensando.
El fuego ya está alto y todos forman un circulo lo suficientemente grande como para no quemarse.
Hay un grupo de chicas de Valencia, dos franceses, y un grupo de chicos de León.
También está Joaquín Carachapa, que baja todas las noches con su guitarra, pero nadie sabe de donde es.
Esta noche ha hecho amigos, y allí están cantando y bebiendo.
Después de tocar canciones de Los Delinqüentes o Estopa empieza a bajar el ritmo. Hace rato que ha llegado una chica nueva al grupo pero no ha cantado ninguna canción.
Ya está bien entrada la madrugada, y mientras algunos se desmarcan del circulo, los que quedan lo cierran un poquito; que en el norte, aunque sea verano, se nota el fresco.
Los franceses están muy borrachos y están intentando decir alguna frase coherente en español a tres de las chicas de Valencia.
Joaquín Carachapa cede la guitarra a uno de lo leoneses y se sirve una cerveza de la nevera que han llevado.
La chica, que no había abierto la boca hasta ahora, le pide una desde el otro lado del circulo y él se la tira por encima del fuego.
Mientras la abre se quita la capucha. Tiene el pelo más bonito que te puedas imaginar.
La llama cada vez es más pequeña y a ritmo de canciones de Bob Marley o Quique Gonzalez el círculo se va estrechando. Joaquin Carachapa no ha quitado ojo a la chica desde que ha llegado. Ella también lo mira, aunque está pensando.
Dos cervezas después, se dan cuenta de que los franceses se están bañando con las tres valencianas. Del resto de chicas y chicos no queda nadie, salvo el de la guitarra, que está muy borracho cantando una canción de Joaquin Sabina.
Joaquín se pone al lado de la chica y le pregunta como se llama. Pero ella no le responde.
En ese momento se apaga la llama, y el borracho hace un rato que está durmiendo en la arena.
La Pequeña Nube se acerca a Joaquín y le dice bajito "si quieres, bailamos".